Comentarios, críticas, insultos… todos bienvenidos.

La novela corta "La Antropófaga Leyenda de Hida": http://leyendadehida.blogspot.com/

lunes 5 de octubre de 2009

El Último Respiro

Miguel despertó ese día y supo que iba a matarse. Pero no había pensado en la idea anteriormente así que comenzó a maquinar un plan. Tomo una ducha, se afeitó, se vistió, y preparó el desayuno. Cuando terminó sus tostadas la tuvo: Se pondría su mejor traje, pelaría una piña y tras escribir su nombre en ella saltaría a las 11:54 del edificio más alto que encontrase. Aparentemente el suicidio parecería una locura, sin embargo, Miguel lo había pensado todo. Vestiría su mejor traje, porque a los 13 años le había prometido a su novia que el día de su muerte estaría elegante. Pelaría una piña, porque su bisabuelo tuvo un fundo de piñas y porque su padre, un amante de las plantas, le dijo que era quizás la fruta con más nutrientes para el organismo. Y, de todas formas, si es que de acuerdo al abecedario se le asignara un número a cada letra que compone la palabra piña y se las sumara todas, al, a su vez, sumarla con la resultante de la misma operación en su nombre, y, dividirlo entre 5, se obtenía la edad que la tenía: 22 años. [1] Saltaría a las 11:54, porque nació a esa hora. Y, saltaría de un edificio, porque siempre lo había fascinado la urbanística y porque, en lo más profundo de su corazón estaba el deseo de sentir mucha adrenalina. Así es, cada detalle significaba mucho para Miguel. Debía ser el suicidio perfecto.

Las razones que motivaron a Miguel fueron muchas. Quizás tantas, que lo mejor sería atribuirle la responsabilidad a un sueño que tuvo la noche anterior. Soñó, que estando en el útero de su madre, antes de nacer, un hombre la apuñalaba y la dejaba abandonada en el pavimento, ya muerta. Y los fluidos que lo contenían se iban enfriando, poco a poco, y no tardaban en descomponerse. Pronto, al estar la carne podrida, logro ver la luz. La luz que se abría paso y lo bañaba. Supo entonces, que ese era un llamado.

Salió ya listo, y se fue al supermercado. La busco por mucho tiempo, pero la encontró. Una de esas piñas nacionales, toscas y acidas. Compro también un marcador a prueba de agua y finalmente una navaja. Ahora buscaría el edificio.

Él sabía que el más alto de la ciudad era el centro cívico. Sin embargo hacia un año habían comenzado la construcción de uno que prometía superarlo, y debía estar seguro. Le consultaría a un colega suyo. Una vez en su oficina, la secretaria no despegó la vista de su paquete, que era de un tamaño mayor al promedio.[2] Cuando estuvo libre, lo llamó su colega. Sin duda, preguntó por la piña. –Ya sabes cómo soy- Le dijo Miguel. Y tras conversar un momento, descubrió que la construcción incompleta había superado la altura del centro cívico un par de meses atrás. Supo que eso no era para nada bueno: la gente trabajaba en ese edificio también por las noches. – ¿Crees que pueda entrar?- Preguntó. – ¿Acaso quieres verlo?- No podía sospechar nada, se lo pediría de una manera discreta: -Así es. Y necesito ir a verlo hoy. – Su colega, lo miró algo incrédulo. Bromeó: – ¿Eres acaso alguna clase de terrorista?- Miguel pensó un momento que si la gente se aterraría al ver el cadáver de un suicida, pues lo era. –Eso se sabrá mañana-. –Eres muy cómico. Y bastante extraño. Pero descuida Miguelito, les diré a mis hombres que iras a ver la obra esta noche. Lleva tus documentos, ¿sí?-. –Eso hare, camarada. Gracias.-. Se levantó y cuando se disponía a dejar la habitación escuchó la voz de su amigo: -Y no hagas muchos destrozos.- Lo miró con una sonrisa. –No lo haré -.

Ya oscurecía. La sed lo obligo a detenerse en un restaurante. Estaba abarrotado, y él sabía perfectamente que el calor humano podría hacerlo desistir. Así que tomó su bebida rápidamente, pagó por ella y salió. La moza que lo había atendido lo detuvo. –Ha olvidado su cambió señor. – Era una adolecente, muy bella y de labios muy finos. -¿Cómo es que dices?-. La joven, vocalizó nuevamente las mismas palabras, Miguel miro fijamente su boca: - Ha olvidado su cambio señor.-. “Que hermosos labios” Pensó. –Puedes quedarte con el si quieres.-. La joven sonrió. Quizás malinterpretó la situación. Le dijo: -Muchas gracias, soy Lucía-. –Yo soy…- Sintió que no debía hacerlo: -… Yo ya me iba.- La joven echó unas carcajadas. –¿Y esa piña?-. –Me gustan mucho las piñas. Me voy a mi casa a comerla.-. La joven se sonrojó: -Mi turno termina en diez minutos. Si me espera un momento podríamos ir a comerla juntos.-. Miguel sintió un malestar muy dentro suyo. –Perdona, pero es algo que debo hacer solo.- La joven se despidió y volvió al restaurante.

Caminó hacia la construcción. Ya estando cerca, quiso sentarse en una banca. Estaba oscuro y ya podía verse la primera estrella en el cielo. Se quedó mirándola por un momento. El malestar empeoró. –Esa no es una estrella, es Venus- Le dijo un anciano que se paró a su lado. Perturbado contesto: -¿En serio?-. –Así es hijo mío.-. –Gracias, no lo sabía..-. –Es muy hermosa, ¿No es así?-. –Sin duda.-. –Cuando mi esposa murió, solía venir y sentarme en esta banca para verla.-. Quiso detener la conversación e irse, pero, las palabras se le escaparon de la boca: -¿Y ya no la ve?-. –Es que, a pesar de que soy viejo, comprendí que la vida continúa... Mira hijo, sea lo que sea que te ocurra, no te preocupes. Ya te sentirás mejor.-. –Y, ¿Cómo sabe que me ocurre algo?-. –Tienes el rostro muy triste.- Era cierto, su rostro mostraba lo que sentía. Pero no era tristeza, era algo más profundo. Un coctel de nervios, nostalgia, rabia y tristeza. No podía continuar conversando. No le dijo nada más, se paro y prosiguió su marcha.

Llegó a la construcción y tras identificarse, entró. Estaba llena de obreros. Para suerte suya, estaban concentrados en los acabados y habían dejado desiertos los últimos pisos. Tomó el ascensor hasta la azotea y al abrirse las puertas pudo sentir la fuerza del viento. Se asomó al borde. Eran por lo menos 50 pisos. Se sentó. Dejó a un lado la piña y saco la navaja. Pero antes de comenzar a pelarla miró su reloj. Aún tenía tiempo de sobra. Pelaría la piña con las manos.

Le tomó bastante, y le dejó las uñas ensangrentadas, pero, había terminado. Ya casi era hora, así que sacó el bolígrafo y escribió sobre la piña. La puso al lado izquierdo de sus pies. Miró su reloj: Eran las 11:53. Se paró, cerró los ojos. Lo único en lo que podía pensar eran los labios de aquella chica. Respiró profundamente, puso un pie en el aire y con el otro se impulso. Dejó los pensamientos, y disfrutó de lo frio que estaba el aire. Del aire, fluyendo por su ropa. Del aire, que sería el ultimo que respirase. E impactó con el piso.

Las personas trabajando ahí, trataron de ayudarlo. Llamarón a un medico. Pero el, ya estaba muerto. Cuando la policía encontró su piña, leyeron lo que había escrito. Resulto que no era su nombre, había cambiado de parecer a último momento. Escribió: “No quiero morir”. Ahora sí era el suicidio perfecto.


[1] En el idioma español se tienen 27 letras, incluyendo la letra “Ñ”
[2] No es de vital importancia saberlo, pero la cosecha de piñas había sido muy buena ese año.



Cuento Ganador de la categoria CUENTO de los XII Juegos Florales de la Universidad Ricardo Palma

miércoles 23 de septiembre de 2009

Pinturas de Saturno (Dios Chronos)


Saturno Peter Paul Rubens - 1636





Saturno devorando a Un hijo Francisco de Goya - Alrededor 1819-1823

lunes 14 de septiembre de 2009

Agradecimiento

¿Seguro ha notado el borrón de un post, no? ¿Qué?, ¿No lo ha hecho? Vale, ahora se lo digo: He suprimido un post. ¿Un post?, Y usted está pensado, “Y a mí que rayos me importa”. Yo le digo, “Esto le importa”…. “Si le gustan las piñas, y el suicidio” Si, si. Unos lloran, y otros simplemente están considerando demandarme por escribir cosas sin sentido (Háganlo, les aseguro que me ganan el juicio), pero lo que nadie va a negar, incluido vuestro humilde siervo, es que ha desaparecido un pedacito muy importante del Blog: Un cuento parodia, pero melancólico; Cómo el contrapeso de tanto sin sabor.

¿El motivo?, bueno, apresuradamente decidí presentarlo a un concurso, le di un par de correcciones, y esta mañana me llama un colega para decirme que he ganado. –He ganado…- Suena tan, épico. ¿Épico? ¡Así es!, Estoy perdiendo la capacidad de clasificar con palabras los hechos, especialmente hoy.

Entonces, esta es la parte donde me pongo un poco serio, y les digo. (Si si, a ustedes 2 o 3 pelagatos que revisan este Blog de vez en cuando, y al otro que entra, y se aguanta sus insultos (Que por cierto serían cordialmente bienvenidos), a mi alter ego: el señor Lorenzo Yrribaren, que se da la molestia de revisar cada cosa que cuelgo, y, a todos los desdichados que de alguna forma u otra han terminado en este sitio. A todos ustedes, Gracias.

PD: Algún día volverá a estos lares el famoso cuento premiado. Quiero tener la certeza de que no violó ninguna clausula del concurso al colgarlo en internet, y en su defecto, gestionar todo aquello cuanto deba gestionarse.

Claro, no iba irme sin darles el nombre del cuento. “El Último Respiro”. Entonces, hasta la próxima. (Las fotos son mi agradecimiento)














martes 11 de agosto de 2009

Precoz perversión

Además de soportar sus uñas, a veces también tenía soportar sus ataques de afecto. Su cambiante ánimo me tenía siempre a la defensiva.

Nunca la quise cerca, y siempre la evité, pero la cercanía física terminó por unirnos para el resto de la vida. Vivía al lado, y se las arreglaba para escabullirse en mi casa. Mis padres la adoraban, y aunque trababa de negarme, ellos siempre decían: -Ha venido tu noviecita a buscarte.-

Niña tonta, ella sabía que la detestaba. Pero nunca se rendía, y no paró hasta convertirme en su muñeco de trapo. Me tomaba de las manos y me arrastraba hasta algún lugar solitario, con cierta predilección por los closets, donde me besuqueaba ferozmente, siempre intentando morderme. Detestaba su prepotencia, pero el tiempo hizo que comenzara a gozar de sus besos. –No- Decía tajantemente cuando le pedía uno, y me daba tanta rabia que juraba negarme cuando ella tuviera ganas. Que ingenuo… no tenía ni la menor idea de con quién trataba, ¡la chica tenía maña!, y siempre se las arreglaba para seducirme, y por si fuera poco terminaba con sus manos bien posicionadas, donde fuera que le antojara.

Me provocaba mucha vergüenza, lo admito, y al parecer no le interesaba que la negara frente a mis amigos. Me consolaba con la idea de que en el fondo ella era consciente de que no existía nada entre nosotros. Sin embargo, tan pronto la tenía cerca, comprendía con facilidad que eso no era cierto. Algo muy fuerte nos unía… curiosidad, curiosidad, curiosidad… ella era tan perversa para su corta edad.

Un buen día se recostó en mis brazos y me miró a los ojos embobada. Solo entonces me percaté de lo bonita que era ella, y me pregunté ¿Qué hacía yo con una niña mientras los otros chicos jugaban a la pelota afuera? ¿Examinaba su cuerpo mientras los otros investigaban a los bichos? Si, si… a la larga me pegó su perversión, sin embargo yo no pude contagiarle esa sumisión que me caracterizaba cuando estaba con ella.

-Quítate también la ropa interior- Decía cuando me encerraba en su cuarto, y luego se deleitaba con lo que sus ojos veían. Pero, por supuesto, como iba a bastarle ver… su verdadera afición era tocarme todo el cuerpo, con especial énfasis en mi intimidad. –Está algo chico- me decía con descaro, y continuaba jugueteando. Y si se negaba con los besos, simplemente ni contestaba mis plegarias de tocarla.

Y así pasamos algunos meses. Claro que accedió algunas veces a besarme, y hasta dejó que metiera mi mano en sus pantaletas, -“pero solo por unos segundos”- recuerdo que aclaró, pero lo que sucedió después fue algo sin precedentes. Algo que ni siquiera se había cruzado por mi mente…: Una noche después de ver una larga y tediosa película, mis padres accedieron a que me quedara a dormir en su casa. Se pensó que dormiría en el sofá de su cuarto, pero después de que puso el seguro a su puerta me vi obligado a acostarme a su lado. ¿Alguna vez han sentido que una noche es más calurosa de lo normal?, bueno al menos esa fue la excusa que utilizó para despojarme de toda mi ropa, algo que ya suponía sucedería. Pero lo que nunca previne fue que ella también se desnudara. Un cuerpo tibio, mi corazón agitado… -te quiero tanto…- me dijo al oído, y esa niña que había sido tan torpe y brusca conmigo, se volvió delicada y dulce.
Después de lo que hicimos, y después de dormir abrazados… sentimos por primera vez remordimiento, y temor de que nuestros padres se enteraran.

Aún me despierto en las madrugadas pensando que somos niños, pero me basta ponerle las manos sobre el pecho para darme cuenta que el tiempo ha pasado, y que hemos crecido. Y sin embargo, ni siquiera cuando ajusto un poco se despierta, y tengo que hacerle frente a la nostalgia solo. Sé que no me oye, pero siempre le susurro al oído… ¿Recuerdas cuando éramos niños?

lunes 10 de agosto de 2009

Patético Melodrama

Acto I

-¿Por qué se te ha dado de escribir sobre niñas Lico?- Preguntó su novia después de leer ese cuadernillo viejo. –Que no he escrito sobre niñas, joder.- Contestó. –Vamos, ya sabía que tenias el fetiche, pero que tu literatura caiga tan bajo…- Insistió Camila. –Está bien, está bien. ¿Te digo por qué? Porque estás tan vieja que ya no me exitas, así que fantaseo que estoy rodeado de chiquillas esbeltas, y lo escribo para darle siquiera algo de realidad a eso.- Ella lo miró a los ojos, y no pudo contener la risa: -Como siempre un tarado. Además yo no estoy flácida, ¿Qué te hace pensar que una chica es vieja a los 18 años?-

Pero la charla fue interrumpida por el sonido de la alarma despertadora. –Mierda, otro día que no duermo ni un carajo, todo por tu culpa mujer endemoniada.- Dijo con su voz ronca el hombre que se estiraba para alejar el adormecimiento. –Descuida cariño, un día de estos te dejaré tan cansado que dormirás un par de días sin querer despertar.- Dijo Camila, y la expectativa lo éxito un poco, pero no… ya no confiaba en esa chica. –No hace falta, ya tengo suficiente con lo que me da la Vera.- Su mujer lo miró incrédula, y hecho una carcajada. –¿Sigues fantaseando con la frígida de tu ex enamorada?- le preguntó. –Si, sigo…- Le dijo tratando de parecer serio, pero su sonrisa lo delató. –Te quiero tanto Lico… vuelve pronto a descansar un poco más.- dijo ella. –Descuida mi vida, volveré tan pronto que ni siquiera notaras mi ausencia.-

Él se puso la camisa y la corbata, y abandonó la casa. Ella esperó a escuchar el sonido de la puerta cerrándose para volver a recostar su cabeza en la almohada.

Las horas pasan bastante rápido cuando uno duerme.

lunes 13 de julio de 2009

La Antropófaga Leyenda de Hida

Hida” o “La antropófaga leyenda de Hida” Nos narra la caótica y macabra vida de Agnac, durante la epidemia que acabará con la humanidad, y su extraña conexión con una leyenda antigua. Así como su lucha interna en busca de las memorias de su pasado reciente.

Una novela corta que mezcla elementos propios del lenguaje de los cuentos modernos. Sencilla, y con una gran gama de posibles interpretaciones. Sin duda, algo que no se puede dejar de leer.

Leela Aquí: http://leyendadehida.blogspot.com/



viernes 3 de julio de 2009

Hidromiel




Seguro ya te estás preguntando (O lo has hecho hace mucho) por qué el blog se llama “Copas, cosas y más cosas”. Y seguramente una de tus expectativas era encontrar algún contenido alcohólico. Vaya decepción te has medito, ¿verdad? Pero para hacerle honor al nombre, les escribo estas palabras sobre la hidromiel. (Ver siguiente entrada)

Pues, primeramente, la hidromiel es la bebida de los dioses, por excelencia. (Ahora, que me preguntes que significa “por excelencia” exactamente, no sé, hazte la idea de que los griegos, hindúes, celtas, y otros más, relacionaban la hidromiel con sus divinidades). ¿Divinidades? Has de estar pensado que si te tomas cinco copas hidromiel vas a ser todo un dios. Créeme que no estás del todo equivocado.

Pero hidromiel, hidromiel… ¿Les dije que es la fuente de la vida eterna? Pues no se lo crean. A lo más van a conseguir una borrachera. Ya que, la hidromiel se caracteriza por una rápida y completa embriaguez.

¡Ajá! Y ahora te estás preguntando, ¿Dónde consigo este precioso licor? Pues, yo no conozco ninguna marca comercial así que vas a preparártelo tú mismo[i]:

Ingredientes:
-Presteza a leer tonterías en Blogs que no valen la pena.
-Agua.
-Miel. (De abejas, y lo digo por un caso… Do you know what I mean?)
-Pimienta. (Sí lo que buscas es la versión africana de la bebida, poco recomendable dicho sea de paso)[ii]
-Levadura.

Entonces, piensas… ¿Tan fácil? Pues, ¿Qué esperabas de una bebida llamada HIDRO – MIEL?
En fín. La Hidromiel obtiene alcohol del proceso de fermentación. ¿Y esto que te importa? Pues va a hacerte pensar dos veces antes de que utilices cualquier recipiente, porque de no esterilizarlo ese proceso de fermentación va a matarte de una salmonella. (Les aconsejo hervir recipientes de vidrio por 10 minutos para esterilizarlos).

Fermenta tu precioso licor alejado de la luz, en un lugar cálido y seco. Entre 30 y 32 C°. Despues de una semana sella los envases, estarán rebasando, así sabrás que tienes que sellarlos. Y tras otra semana, o un mes, ¿o un año?[iii] Que importa el tiempo colega, ¡piensa en la hidromiel!, tendrás tu trago listo.

¿A qué sabe? Bueno, a miel fermentada, algo espumosa. Te lo digo en una palabra: Deliciosa. Toma dos copas y veras como te codeas con todos los dioses del Olimpo. Puedes hasta incluso hacer una fiesta celta con todos tus amigos.

Ahora, puedes darle un toque especial. Sé creativo, usa, que se yo, canela para sazonarla, ¿zidra? por qué no, ¿Amargo de angostura?, todo vale. Sin embargo no es muy recomendable mezclarla, tanto por qué no se presta para ello (nunca llega a mezclarse del todo) y por tu propia dignidad, no vas a esforzarte tanto preparándola, para eso.

Entonces, me despido. Brinden por mí y pónganme al tanto de sus cosechas de hidromiel.

Disclaimer: La fotografía no es mía, pero es de uso general. (Cecidia por su autor, y de dominio público)



[i] Lo que no quiere decir que no exista ninguna marca comercial. Estoy seguro de que con tan solo Googlear encuentras una.
[ii] En algunos países de África, la pimienta es el complemento perfecto para la hidromiel porque balancea el dulce, y además apresura el proceso de fermentación.
[iii] Descuida, nunca tanto. Digamos, ¿2 meses? Si, así estará lista.

Es un Cuento

“Vaya que me he asustado en este cuarto. No tienes idea… El ver el borde de la puerta iluminado por la luz del pasillo y pensar que allá encontrare espíritus flotando con ropas blancas si la abro. Y mis sueños. Desperté después de soñar que un bebe trepaba por la pared hasta la ventana y al frente, en el otro departamento, estaba la madre que lo había tirado. No sabes las porquerías que sueño desde que vine acá. El aire sofocante de la madrugada y el crujir de las paredes. Que a veces parecen golpecitos, como si ese feto estuviese trepando con los huesos salidos de los brazos, ensangrentados y sin ojos. Incluso veo muertos en el reflejo del televisor apagado, a mi lado, como siluetas oscuras. Y cuando volteo a verlas descubro que solo eres tú, acostada a mi lado. Los murmullos, como ecos de conversaciones del pasado, gente hablando de sus días. Gente que ahora está muerta. Voces que se confunden con el zumbido del fluido eléctrico y el ruido de las cañerías.

Me está afectando vivir acá. Ya no siento el sabor de la comida y, nada me satisface. EL aire cargado está destruyendo mi cerebro, no he dormido más de 4 horas estos días. Me duele todo el cuerpo, quisiera moverme, pero solo veo el gris del concreto, y los cables por todo sitio, como si fuesen una plaga infectando el edificio. Tengo el olfato destrozado, todo huele a enfermedad. Este lugar se ha convertido en un foco infeccioso. Las plantas se me han muerto y solo queda moho en las macetas. Los hongos se están esparciendo. Los tengo en mis brazos y en el pecho. Este lugar me está consumiendo la vida. Perdona que salte, pero es eso o morirme de a pocos. Como extraño el verde del pasto. Te quiero…”

-En que piensas Santiago. ¿Qué escribes?
-Nada.
-Vamos, muéstramelo.
-Bueno.
-Que cosa más grotesca has escrito. Pero yo no estoy dormida. ¿Es en serio?
-Es un cuento Vera.
-¿Y cómo piensas continuarlo?
-En realidad ese es el final.
-¿Me muestras lo demás?
-Aún no está escrito.
-Que tonto.
-¿Tonto? ¿Por qué?
-No puedes comenzar escribiendo el final.
-¿Por qué no? ¿Quieres que te cuente como sigue?
-¿Y cómo harás eso?
-Iré retrocediendo.

Una noche y un día en mi vida por Agosto

Parte I: Flaca y Miguel.

Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre, por mis venas hasta el cerebro. La música aturde a todos, la música me tiene hastiado. Me dirijo abajo con flaca en mano y unos metros atrás Miguel, mi seudo-mejor amigo.
No estoy seguro de cómo ni porque el aire se pone tenso y el ambiente agresivo en solo un instante. Lo único que “se” es que discutíamos primero flaca y yo, luego flaca, miguel y yo. Mas tarde Pedro se entrometió.
Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre y Flaca, Miguel y Pedro van todos juntos de la mano, abrazados y acompañados de una frase mía:
-¡Váyanse a la Mierda!
Y a la mierda Creo que se fueron se fueron.


Parte II: Soledad.

De pronto me halle solo. Completamente solo y sentado en la penúltima grada del edificio opaco. No abajo por la puerta, ni en medio de la fiesta, si no en un limbo indeterminado: Ni feliz ni abatido por las penas.
Fluye mucho alcohol mezclado con mi sangre, de mi cerebro a los ojos y de los ojos a los oídos, o quizás solo se queda en el cerebro pero tengo la impresión de tener ojos alcohólicos y oídos etílicos.
Me siento solo y una chica me saca a bailar. Tan ebrio estoy que la beso y la toco ferozmente. Su reacción: Me empuja cayendo yo al piso. Se ríen todos de mí.

Parte III: Llegada.

A eso de las 2 en la mañana, tomo un taxi, voy a mi casa y... no recuerdo más.


Parte IV: Resaca.

Amanece en mi ventana y amanezco tirado en el piso. Mis padres vendrán en media hora. Todo a mí alrededor es un desastre. Y entonces llama Flaca, mi enamorada, dice que me deja para irse con miguel. Llama Miguel, pero no se que dice. Suena el timbre, llegan mis padres... Y con ellos la resaca.

sábado 27 de junio de 2009

López: Sobrepeso y Frustración (¿Parodia?)

(Es uno de esos documentos de word que encuentras despues de tantos años y te preguntas, ¿Que tenía en la cabeza cuando escribí esto? Pero ahí está:)

López era un compañero de colegio en el segundo de media, uno más.

Era el primer día de clases. Cursaba el segundo grado de secundario. Sentado en mi carpeta observaba una silueta en el rincón del salón. Era López aislándose de los demás. Ya tenía estas prácticas antisociales cuando lo conocí en el jardín.

López era un desastre de alumno (y ahora que lo recuerdo, también de persona) El muy distraído (no se si por carencias económicas) siempre andaba con la misma camisa escolar: Un trapo amarillento que le apretaba la robusta figura. Y es que López era gordo como una foca (Aunque una foca se daría por ofendida si es que leyera estas palabras) López además, queridísimo lector, era un vago. Vago no solo porque no tenia el hábito de estudiar (Buen hábito del que muchos en ese colegio carecíamos) si no también porque el sujeto aborrecía cualquier clase de actividad que requiriese esfuerzo físico. Llegaba a extremos, como el hecho de no salir al patio en momentos de recreo por tener que subir las gradas de vuelta al salón.

Ningún compañero gustaba de López, incluso ningún profesor (A Excepción del padre Fernando, en ese tiempo profesor de religión y que en paz descansa, que le sonreía y lo elogiaba por sus indescifrables manuscritos sobre Dios. Aunque por caridad creo yo). A mi tampoco me agradaba aunque de lejos desde mi carpeta, lo miraba a el acurrucado en su carpeta que al parecer, no era como para su tamaño; con nostalgia. El no tenía amigos.

Un día tuve una riña con el. Resultó que además de antisocial, gordo, flojo y sucio; el so hijo de puta era un ladrón.

Había según él, tomado prestado mi teléfono celular. Si alguna vez sentí por el lastima, esta se había convertido en ira y repudio. No me contuve y busque su cabeza con mi puño. Acerté y mi descomunal compañero fue a dar al piso. A partir de entonces me evitó

Pasaron meses, años. Sin darme cuenta ya era todo un abogado. Un sábado recibí una llamada de mis, también profesionales, ex compañeros de colegio. Quedamos para reunirnos y cenar. Hablamos de muchas cosas que nos parecieron memorables y graciosas sobre el colegio. Alguno toco en la conversación a López. Otro preguntó por que aun no llegaba.- ¿Lo han invitado? – pregunté. Y asintió Raúl con la cabeza, quien al parecer fue quien lo hizo. –Ósea que aun vive- Se mofo Fernando. – ¿Acaso no sabias que se las hace de taxista?- Preguntó Daniel y todos echamos a reír. Al rato entro un sujeto muy bien vestido y conservado.

viernes 26 de junio de 2009

(Cuento sin nombre) - Parte 1

Mirábamos, escondidos encima de un desnivel, como conversaba ella. Los ruidos del bosque entorpecían nuestra comprensión. –Vámonos- Susurraba uno de mis colegas. –Si tiene que morirse, dejen que se muera- Continuaba. Pero yo miraba atento, y trataba de oír cada una de las palabras que decían.

Hablaban en un idioma antiguo, casi desconocido para mí, y para todos nosotros. Ya estábamos aterrados cuando el traductor le arrancó la blusa. Veíamos el miedo que se dibujaba en su rostro. Entonces, el hombre que había salido de la tumba se acercó a ellos y después de incrustarle la mano en el pecho, le arrancó su corazón. Lo apretó y se lo llevó a la boca mientras aún latía. Ella corrió asustada, sin siquiera cubrirse los senos. Entonces el hombre gritó y logré entenderle: -Ahora tú eres la traductora-. Y vimos impotentes como la persiguió y, cómo le sacó las entrañas para comérselas.

Aunque confundido, logré ver cómo ese hombre se convirtió en una esfera de luz roja. La observamos incrédulos durante unos segundos, hasta que nos dimos cuenta que, aunque lentamente, venía hacia nosotros.

Corrimos montaña arriba, despavoridos. La luz estaba siempre detrás de nosotros. Nunca nos alejábamos de ella, pero poco a poco se acercaba. -¡Dispersémonos!- Gritó Lorenzo. Entonces descubrimos que a él estaba persiguiendo. Se alejó y se sentó llorando. Comprendimos que no íbamos a escapar corriendo.

Fueron 5 minutos los que le tomó a la luz alcanzarlo. Solo oímos sus gritos. Entonces volvió a seguirnos, pero desde el lugar donde había muerto Lorenzo. Ya lo había comprendido: La persona más cercana tras la muerte, se convertía en el nuevo traductor.

martes 16 de junio de 2009

Historia sobre reality shows (Cuento parodia)

-Hombre lobo en Paris: Una canción.
-Taxi driver: Una película de Martin Scorsese.
-Saturno devorando a un hijo: Un cuadro.
-Morecambe: ¡Equipo de fútbol de la tercera división inglesa!
-¡Y si, tenemos un ganador! ¿Qué premio recibirá nuestro ganador? ¡Así es, un viaje a Jamaica: todo pagado!

¿Genial, no? Un viaje a jamaica… pero no para mi. Que puedo decirte, soy un televidente. Un fiel televidente que no se pierde nunca los programas de sus reality shows favoritos. No… no soy ningún desadaptado y si… tengo vida social. A veces imagino que estoy dentro de esos programas. Imagino muchas y distintas historias. ¿Quieres oír algunas? Espero sea un placer para tus ojos leerlas:



El hombre que solo quiere tener sexo:

-¡Y tenemos a Gustavo! Un aplauso para el. Cuéntanos tu historia.
-Antes que nada, gracias por invitarme a tu programa.
-El gusto es mío. Pero vayamos a tu historia.
-Si, perdona. Hace ya dos meses que mi enamorada se niega a tener relaciones sexuales conmigo.
-¿Y eso por que?
-No lo sé. Y tampoco se como remediarlo. Ese es el problema.
-¿No saber por que ella se niega a mantener relaciones sexuales? o ¿como remediar esto?
-Creo que lo segundo. La verdad no me interesa por que ella se niega.
Y el público comienza a abuchearme.
-Pero como vas a solucionar tu problema sin conocerlo.
-Tú conduces y yo explico el problema. ¿Estamos?
-OK. Continua.
-Si… lo he intentado todo. Voy a decírtelo. Primero probé con no mencionarle nada al respecto y no pedirle que tenga sexo conmigo creyendo que ella no soportaría la abstinencia y vendría a mí para pedirme que lo hiciéramos. Pero no… no lo hizo. Entonces cambie mi estrategia.
-Cuéntanos cual fue tu segunda estrategia.
-Muy simple, muy simple. Comencé a hacerle cumplidos y decirle piropos refiriéndome a lo linda que era o a lo sexy que me parecía. Estuve así un par de semanas. Agote mi repertorio y termine repitiendo mis frases. Pero estaba seguro de que funcionaria tarde o temprano. Pero no sucedía nada. Ella aún se negaba… Entonces mis piropos y cumplidos fueron más explícitos. Empecé a decirle cosas sucias.
-¡Dios mió!
Y el público se excita y me abuchea aún más.
-Si… sucias… muy sucias. Pero no logré nada. Y me vi a obligado a parar. Pero aún quería tener sexo con ella. Vamos, no iba a rendirme. Además mis padres me ensañaron que nada es imposible… aunque ahora me cuestiono eso.
-¿Y que más hiciste?
-Creí que talvez era mi aspecto físico el problema así que me matricule a un gimnasio. Pensé que los músculos y el sudor la atraerían y, creo que estuve cerca de atraerla. Pero aún se negaba. Los músculos no bastaban y me hice un corte nuevo. Usé colonias. Un poco de maquillaje, me vestí con las mejores ropas que pude costearme… Pero continuó indiferente. Y, ¡Rayos! Comencé a desesperarme. En mala hora que lo hice.
-¿Por qué?
-Porque perdí el control. Comencé a acosarla y tratar de forzarla. De inducirle en cuanta ocasión tuve. Incluso me desnude para ella… una y otra vez. En todo momento. Le preparé una cena romántico. Compre videos pornográficos. ¡Lo traté todo!
-Y no lo conseguiste…
-¡No! Ese es mi problema…
-¿Intentaste hablar con ella al respecto?
-No...
-¡Aquí tenemos a Cecilia, la enamorada que se niega a tener sexo! Un aplauso para ella. Hola Cecilia, Cuéntanos por qué te niegas con Gustavo.
-Hola a todos. Gustavo perdóname, pero te engaño con tu hermano. Tenemos relaciones desde hace un año. Iba a decírtelo, pero últimamente te has comportado muy extraño.
-Ahí lo tienen señores y señoras. Lo engaña con su hermano.
-¿Pero por qué?
-Mírate hombre, eres un desastre.

Pues bien, no soy un depravado. Continuemos.



El escritor fracasado:

-Nelson es nuestro invitado. Démosle la bienvenida.
-Gracias, gracias…
-Cuéntanos. ¿Qué hace un celebre escritor en nuestro programa?
-Perdona Clara, pero no soy un celebre escritor. En realidad ni siquiera podría llamarme escritor. ¡No he escrito nada!
-¿Entonces porque te presentas como escritor?
-Es que quiero serlo. Tengo las ideas en mi mente pero no puedo plasmarlas. Vamos Clara no es mi culpa.
-Tienes toda la razón continua.
-Si… Mi padre era escritor. Antes de morir, cuando yo tenía 7, me dijo que yo también lo seria. Pero no Clara, no lo soy.
-No te sientas mal. A veces no es lo mejor imitar a los padres.
-Pero es que no lo entiendes. Es casi como una promesa a él.
-Bueno, pero aquí en los papeles que tengo no veo que hayas estudiado nunca para ser un escritor. ¿Por qué no lo hiciste?
-Es que lo de escritor no se estudia. Se crea de forma espontánea
-¡Aja! Continúa…
-Y ya te dije que tengo las ideas. Pero no puedo escribirlas.
-¿Nos cuentas alguna?
-Si como no: Es un hombre. Soltero, joven… de estatura promedio. Lo tienen todo. Un carro, una casa, un labrador, televisión por cable y una tostadora.
-¡Aja! Continua.
-Un día sale a trabajar temprano y piensa… “Necesito una mujer”. Pero no ha tenido contacto con una mujer desde la universidad. Piensa y la ve: Su secretaria. Pero no es profesional relacionarse con una subordinada, así que continúa pensado. Y viene a su cabeza otra chica: La mesera del Starbucks. Nunca ha conversado con ella pero siempre le ha agradecido tras traerle sus pedidos. Si… para el eso debe bastar… Pero ella es demasiado joven. Quizás tenga 17 años. No es socialmente bien visto el salir con menores de edad. Entonces su mente salta hasta la televisión. Anoche notó que la reportera matutina del canal 23 es muy atractiva. Pero no… ella está casada con un amigo suyo. Se da por vencido y para desahogar su frustración compra una bebida gaseosa. Fín.
-¿Acabas de inventártelo, no es así?
-Me temo que sí…
-Nelson, un gusto tenerte en el programa.
-Gracias Clara. La próxima vez que nos veamos seré un famoso escritor.
-Estas en lo cierto. Mucha suerte.

Y sí… Luego yo, digo Nelson fue un gran escritor. En mi mente, claro. Y se casó con una atractiva sueca. Ahora vive con ella, allá… es una lastima que nuestro mejor material humano se vaya. Pero aún hay más. No pares de leer. Parar ahora sería omitir lo realmente importante.




Filosofo filosofando el porque de los autos estacionados:

-Muy buenas noches. Si, hoy nuestro invitado es Martín, el gran filosofó peruano. Ponte a gustó Martín y cuéntanos cual es tu actual proyecto.
-Gracias.
-No no. Nada de gracias. El gusto es nuestro. Pero me dicen que tenemos que ir a comerciales. No cambie de Canal que ahora volvemos con Martín.

Y aparece un pollo. Un tipo disfrazado de pollo. Vaya que se ve groseramente tonto. ¿Por qué la publicidad es tan mala? Lo he pensado una y otra vez… mala, muy mala. O es que el consumidor es malo.

-Y estamos de vuelta en “Ilustres personajes que no piensan nada mas que disparates”. Cuéntanos Martín.
-Movimiento… movimiento veloz. Cosas diseñadas para moverse a velocidad. Eso es un automóvil. Una herramienta de velocidad. ¿Por qué velocidad? Porque el hombre quiere siempre ser más y más veloz. Pero caminamos por las calles y vemos autos estacionados. ¿Por qué estacionados? Ahí comienza el problema.
-Explícanos cual es el problema.
-Es ese. Autos estacionados.
-¿Autos estacionados?
-Para que lo entiendas: Maquinas de velocidad, diseñadas, utilizadas y pensadas para la velocidad que paradójicamente están inertes.
-Como sea, solo explícanos…
-Si. Yo tengo 2 buenas hipótesis de porque sucede esto. Primero, pienso que está quizás en la naturaleza humana el detenerse. Detenerse por muchos motivos y en muchas situaciones. Tú vas a negarlo si miento pero ¿no es cierto que no siempre estamos caminando?
-Tienes razón no es cierto… quiero decir, es cierto o como sea que se diga para que tengas la razón…
-¿No es cierto que no siempre estamos corriendo?
-Si.
-¿No es cierto que no siempre estamos trotando?
-Seria mejor si cambias la clase de actividades en tus afirmaciones.
-Tienes toda la razón. Toda la razón… ¿No es cierto que no siempre está moviéndose la luna?
-No. Estas equivocado. Además estabas hablando del hombre.
-Perdón. ¿No es cierto que no siempre estamos preparando jugo de manzana?
-Así es.
-Es obvio ¿Ahora lo vez?
-No en realidad.
-No es tu culpa. Si no de tu coeficiente intelectual. Es que no todos podemos darnos cuenta rápidamente que la naturaleza humana es no siempre realizar sus acciones.
-Vaya no pensé fuera difícil darse cuenta de eso…
-No seas sarcástica y envidiosa de mi intelecto.
-OK. Prosigue.
-Si… y podemos deducir de que cualquier invención humana tendrá la naturaleza humana en su naturaleza.
-¿Eso enseñan en las universidades como filosofía?
-Si, bastante complicado, ¿No es así?
-Si, como no.
-Bueno y mi segunda hipótesis, Hipótesis estrella por cierto, que titulo: “Hipótesis de la falla mecánica” consiste en que los autos se detienen porque sus conductores deciden que un movimiento constante produciría un desgaste en el acero provocando así fallas mecánicas.
-Creo que prefiero tu segunda Hipótesis. ¿Pero no has pesando que la gente detiene los autos porque no los necesita todo el tiempo? Ya que solo son herramientas de transporte.
-¿Qué tu también tienes estudios en filosofía?
-¡No y nada de lo que has dicho tienen que ver con filosofía!
-Si no tienes estudios en filosofía no deberías opinar. Filosofía es hacerse preguntas.
-Preguntas que valgan la pena. Fue un placer tenerte en el programa. Ahora vuelve al mundo exterior a irradiarlo con tu ignorancia… quiero decir sabiduría.
-Gracias a ti y a todo tu publico. Y espero aprecien que hay hombres como yo dedicados a descubrir los misterios de la vida moderna. Pueden estar seguros de que hallaré una respuesta a mi proyecto. ¿Y saben que? Será en este programa donde la expondré primero. ¿Qué les parece eso?
Pero el público no ha entendido nada. Así que hacen lo que mejor saben hacer: Aplauden.


Pero no todos los reality shows son Talk shows. También hay de esos donde se ocultan cámaras. Me imagino dentro de estos programas en situaciones exóticas como:


Miguel y una docena de monos:

¡Así es! Este es el programa en el cual tomamos a una persona del público, esto de forma completamente aleatoria y, lo encerramos en una suite de lujo con… ¡Una docena de monos! Y no cualquier especia de monos, sino monos babuinos salvajes y vemos quien sobrevive al final con una cantidad racionada de comida que solo alcanza para alimentar a un par de sujetos: Los monos o la persona tomada del público al azar. Se dice mucho de los monos. Se dice que comparten la comida. Los hemos visto ganar en pasados episodios. Pero, ¿Que sucederá ahora? Como recordaran hace exactamente una semana elegimos, y esto de forma netamente aleatoria, a Miguel un Joven estudiante de universidad. Veamos lo que nuestras cámaras registraron día a día… Esto es: ¡Miguel y una docena de Monos! Ahí va:

Día 1.
Hola. Soy Miguel. Sí, los monos son una molestia, pero se que puedo vencerlos. Estoy decidido a hacerlo. Bueno no tengo nada más que decir.

Día 2.
Anoche no pude dormir. Todo gracias a ese mono grande. Yo trataba de echarlo de la cama pero terminó jalándome del cabello.

Día 3.
Hoy desperté y cuando llegué a la cocina, los monos se habían llevado toda la comida. Estoy muy hambriento. Trataré de infiltrarme en su habitación.

Día 4.
Los monos me han hecho prisionero. Fue una mala idea el tratar de robarles la comida. Temo que a estas alturas ya se hayan terminado todo.

Día 5.
¿Hola? ¿Pueden escucharme? Estoy susurrando porque no quiero que me oigan. Hoy pude llegar a un acuerdo con uno de esos monos. Pero no le digan nada a los otros. Si no como algo voy a desmayarme.

Día 6.
Comida... si tan solo tuviera algo de comida… ¿Qué es eso? ¿Carne de mono?

Día 7.
Sáquenme, ya no aguato.

-Y dime, que pensaste cuando los monos te habían capturado.
-Bueno George, pensé que quizás no saldría con vida de esa suite. Pensé en mis padres. Hola papá. Hola mamá. Y tuve. Mucho miedo, ¿Sabes?.

Entonces Le muestran a Miguel todo lo que no ganó: No ganó un automóvil. No ganó un departamento amoblado. No ganó un contrato discográfico por una cifra de 5 dígitos. Etc.

Y muchas otras situaciones. Los abandonó por ahora. Debo irme a seguir mirando la televisión.

lunes 15 de junio de 2009

(BORRADO POR CONCURSO)

sábado 13 de junio de 2009

Algunos Versos - Parte 3

Me enamoré tercamente
Me lo había dicho
Y me lo había aclarado
Pero me enamoré
Y su cabello se confundía con el mío cuando dormíamos abrazados

Ya todo es distinto
Sabía que pasaría
Me lo había dicho
¡Me lo había aclarado!
Ahora pienso…
¿Lo había hecho realmente?

Algunos Versos - Parte 2

Hierba Mojada, ahí
Hierba, por allá
Te vi desnuda
Y me enamore de tu cuerpo
¿Recuerdas? Llovía ligeramente
Y me dijiste: Ven, acércate. Toca mi pecho.

La hierba Húmeda…
Esa suavidad
Tus ojos vacunos me intimidaban
Y yo te dije: Lucía, te amo, Lucia...
Y me dijiste: Ven, acércate, toca mi pecho.
¿Recuerdas?

Algunos Versos - parte 1

A lo lejos llovía
Y el agua se evaporaba al tocar el suelo
Una espesa neblina se formaba
Y ella extendía los brazos para sentirla
Llovía por primera vez en diez años
Y ya se había olvidado de la humedad en sus labios

Reflejo

La radiación del televisor descubre una figura cadavérica en el rincón de la habitación. Sus ojos te miran y no quieres mirarlos. Ahí, quieta. Como sí esperara el momento adecuado para matarte, y nada. De pronto mueve la boca. Te dice algo… pero tan solo te has quedado dormido.

Stufff…. Interferencia. Stufff…. Interferencia: Espectro gris. Y te sigue mirando. Su carne se va cayendo de a pocos. Se la comen las larvas. Pero sus ojos están intactos. Destello y destello, y te quedas nuevamente dormido.

Despiertas. Estas tirado en el piso frente al espejo.



viernes 12 de junio de 2009

Sobre La Novela Corta "Infectado"

He decidido trasladar la novela corta “Infectado” a otro blog para darle una adecuada difusión.

He decidido también cambiarle de nombre y tomarla más en serio.

El link al nuevo blog es este: http://leyendadehida.blogspot.com/

De todas formas voy a colocar un link también en mi sección de páginas recomendadas.

lunes 6 de abril de 2009

Ambivalencia verde-amarilla

Ambivalencia verde-amarilla. Y me preguntan, ¿por qué verde-amarilla? Y me preguntan, ¿por qué ambivalencia? Y yo creo que todos ellos no...(Eliminado), ni tienen la menor idea de lo que estoy hablando.

Ambivalencia verde-amarilla. Un pequeño trauma de la infancia: C55 H72 O5 N4 Mg.
Verás. Que las plantas necesitan agua. Que el sol brilla arriba, y, que el cielo está lleno de golosinas, literalmente. Clorofila. Todo se resume a clorofila. La tienen las hojas y las vacas lunáticas. A lo mejor has escuchado para que sirve –No te lo diré -. Ahora bien, si queremos aprovechar el espectro electromagnético al máximo, tendremos que ser plantas (o vacas lunáticas, eso lo dejo a tu criterio). Sin embargo, a veces, eso no basta. Y llueve, no quiero ser romántico, en el sentido al goriano de la palabra, pero necesitamos esa basura que llaman agua. Y también ellas. ¿Quiénes? ¡Las plantas! Miguel, ¿Acaso no te has dado cuenta, que estamos hablando de las plantas? Pues, sin ella, ellas, reciben mucho sol, y como experto en jardinería (Quiero decir, habiendo matado a todos los especímenes Eukaryota – plantae que tuve), están condenadas a ajarse.

Ambivalencia verde-amarilla. Y me preguntan… Ya no sé qué decirles. No podemos separar la realidad del trauma. Se han juntado al punto de producirme añoranza. De borrar uno a uno pedazos de los recuerdos.-------- (Fuera de lugar)

A estas alturas ¿no sabes de lo que hablo? Y me preguntas, ¿de qué ambivalencia hablo? El pasto pluvial, el pasto húmedo. Arrancado de la tierra, metido a una redoma gélida, translucida. Y el dios estrella, irradiando rabia termodinámica. Y veras, color, longitud de onda 570–580 nanómetros: amarillo.

Ambivalencia verde amarilla… pasto húmedo - pasto seco. Y tuve que presenciarlo una y otra vez, ese cambio, año tras año.

Enri, La vaca lunática - En exclusiva para Copas cosas y más cosas

miércoles 18 de marzo de 2009

"Waterpolo field" - "Cancha de water-polo"
Autor: Joan Torre

sábado 17 de enero de 2009

Par de cosas

Aluz, mirada
Carnada malvada
Alógena demencia


Estaba seguro de que me casaría con ella. Si hubiera visto bien las cosas. Pero el mundo es extraño para un daltónico. La gente te confunde: Rojo, azul, amarillo. Como sea, derivo mucho. Hablamos de Ofelia. O le diremos Ophelia, desearía que su nombre estuviese bien escrito. Hay un tipo, un amigo de su infancia. Sé que siempre fueron noviecitos, incluso cuando salía conmigo. Vaya estupidez. ¿Arrancaré la hoja?

La Dieta del ConeJo

La Dieta del Conejo:

Duración: de 4 a 6 semanas

-Saltos pequeños con los brazos flexionados como un conejo durante todo momento.

Alimentación:

-Consumo de solo 1 a 2 zanahorias y 50 gramos de alfalfa durante el día.

Resultados:

-Perdida de entre 20 y 30 kilogramos de grasa, masa muscular, masa cerebral y otros tejidos importantes.

lunes 17 de noviembre de 2008

La Murgue

-Vete de aquí. ¡La murgue!
-¿La que?
-La murgue
-¿La morgue?
-Si. La murgue ha pasado por más adelante. Regrésate.
- ¿Una ambulancia?
-Si papa. La murgue. No vayas.

La curiosidad me tentó. ¿La morgue? ¿Una ambulancia? ¡Tenía que verlo!
La gente corría despavorida. Fuese lo que fuese, a un par de cuadras, estaba ocurriendo. Comencé a correr.
¿La morgue? ¿Una ambulancia? Eso no tiene sentido. No en un pueblito como este.
Escucho los ruidos. Es gente gritando. Chillando como animales. Como sí se estuviesen… mueriendo.
Y estoy parado en una placita. Decenas de personas en el piso, retorciéndose, vomitando y gritando de dolor. ¿Qué está pasando? No puedo respirar. Con cada respiro me duelen las entrañas. El aire está contaminado. Han lanzado algún gas tóxico. Veo barriles por el suelo… “NaClO” ¡Algún imbécil ha derramado lejía en el piso!
-¿Murgue? ¿Quiso haber dicho muerte?:
“La muerte ha pasado por más adelante. Regrésate…”

Pequeño niño

Tirado en mi cama y ahí está, por la ventana. Ese pequeño niño ensangrentado. ¿Cómo si hubiese trepado? Ensangrentado, con los brazos cortados y los huesos rotos. Quiere volver, por eso trepa. Su madre lo ha tirado.

Y despierto sofocado, respirando con esfuerzo el rancio aire de la madrugada. Hedores putrefactos entran por la ventana. Pero es mi imaginación, lo sé. Ese niño… ese niño.
Amanece. Por los días personas trabajan en este edificio. Sus voces, sus pasos, su respiración… Escucho cada susurro que hacen y no lo soporto. Los quiero muertos, esparcidos por el piso, como aquel niño. Por las noches, daría lo que fuera por tenerlos cerca. Sin embargo, ellos nunca se quedan.

No es un secreto. Muchos lo han oído llorar. Alguno lo ha visto. Yo lo he visto solo en mis sueños. Y es que, eso a lo que ellos temen, no le tengo miedo en la vida real. Él lo sabe. Quiere consumirme la vida metiéndose en mis sueños… mis preciados sueños.
Oyes el crujir de las paredes. Es normal en edificios viejos y uno se acostumbra. Pero he estado escuchando otros ruidos. Sus huesos golpean las paredes. Sé que está trepando y sabe que no le tengo miedo. No va a tenerme. Al menos, no hasta que me tenga muerto. Lo veo en la ventana, sé que es un sueño.

El agua que tomo no me quita la sed y tengo tanta. No siempre fue así. Hubo un tiempo feliz. Ahora lo veo tan distante… es como si mi alma se hubiese ido desgastando. Vivir acá me está afectando.

Hubo un tiempo feliz, hace muchos años. Vivía con mis padres en este mismo lugar…

Cuando su madre lo tiró, yo me quedé acá, atrapado en esta cama y envejecí con el edificio. Es increíble como uno es condenado a revivir por siempre, todas las noches, los instantes de su muerte. Cada paso que di con los huesos salidos de la piel, el esfuerzo que hice por trepar. Por eso ella me corto los brazos. Sabía que iba a trepar tarde o temprano.

lunes 31 de marzo de 2008

Paraíso

...un accidente. Hay un muerto. Ese soy yo...

…Y me vi subiendo al cielo. No había nadie más que Dios y yo. Me anime y le dirigí la palabra.
-¿Sabes? No es lo que esperaba.
-¿Qué lo era entonces?
-Un lugar feliz.
-¿Y este, no lo es?
-No lo sé.
-La felicidad es relativa.

¿Relativa?... ¿A qué?
No habían nubes ni ángeles. No había luz ni sombra. Sólo Dios y yo.
-¿Dónde están los demás? ¿Soy acaso el primer ser humano en venir al cielo?
-No eres el primero. Ellos están y no están aquí. El paraíso no es un lugar compartido.
-¿Qué es entonces?
-Una única oportunidad para crear tu propio mundo.

Y yo hice ese mundo de la única forma que se me ocurrió: Con tiempo y espacio.

Entonces me hallé caminando en un desierto. Sediento y cansado, sentí repetidamente que tropezaba y me hundía en la arena hasta el infinito. Y creo que estuve hundido bajo la arena por mucho tiempo.

Ese mundo de arena se vio rápidamente repleto de mis creaciones. Todas imperfectas, frutos de mi nostalgia. Eran mis recuerdos los que creaban ese mundo. Mis recuerdos que uno a uno se iban perdiendo porque descubrí que era necesario olvidarlos para que se materializaran. Entonces fui prudente con mis siguientes creaciones y empezaron a quedarme cada vez mejor.
-¡Son los detalles!
-Así es.
-Pero mis recuerdos son vagos.
-Un buen recuerdo es la imaginación.
-¿No correré el riesgo de perderla?
-La imaginación es ilimitada Lorenzo.

Y lo era porque siempre se me ocurría algo nuevo. Pero para desgracia mía, esas ocurrencias estaban siempre vinculadas a mis recuerdos.

Empecé a sentirme a gusto en ese mundo. Sobre todo porque me pertenecía... porque sentía que podía crearlo todo. ¿Acaso podía?

Me pasé así mucho tiempo creando cosas y sintiendo a Dios alejarse. Cuando reaccioné fue muy tarde porque el ya estaba demasiado lejos. Y es que Dios había creado al hombre a su imagen y semejanza. Imagen que uno asimila en su experiencia terrenal. Experiencia de la cual me quedaba casi nada.

Descubrí sin Dios la soledad en ese mundo que había creado. Soledad... ¿Acaso Dios la había sentido tras crear el universo?

Antes no intenté crear vida porque sabía que fracasaría. Pero, ¿Qué más daba. Ahora, ¿Qué clase de vida habría de crear? Tenía la respuesta. La más compleja y perfecta: Vida humana. Sabía lo que tenía que hacer y, a pesar de que la idea me asustaba lo hice: Junté todos los recuerdos que me quedaban… imaginé todo cuanto pude y, los materialicé... Díos se alejó mucho más y terminó desapareciendo. Frente a mí, parada en la arena, estaba una mujer. Pálida pero bella. Desnuda y pura, mirándome. Ya no había nada en mí. Ni un recuerdo o sentimiento. Viendo el sol del desierto, me dejé caer sobre la arena con la mente en blanco. ¿Era este el paraíso?... ¿El olvido? Entonces ella vino a mí y me levanto con sus brazos. ¿Iba a decirme algo? No… ella no diría nada. Y sentí algo que nunca antes había sentido. Me besó… De eso se trataba el paraíso: Sentí amor.
... Al abrir los ojos descubrí que yo era un niño que se había quedado dormido con el televisor encendido. En la transmisión, un sacerdote hablaba de Díos y el paraíso.

jueves 20 de marzo de 2008

La pista

Todos los días volviendo de la universidad, al cruzar caminando una pista (siempre la misma), me pregunto si la vida tiene sentido. Luego intento detenerme a medio camino pero no puedo. ¿Acaso es porque soy un cobarde?

Empezó hace unos meses cuando en ese mismo lugar vi como un camión atropelló a una joven embarazada. El conductor del vehículo se dio a la fuga. No había nadie más que yo y tuve que correr en su auxilio. La escena era espantosa. Las llantas le habían pasado por encima. Ya estaba muerta y no era más que una masa sangrienta de carne. Su vientre había literalmente reventado y, el pequeño ser humano y los fluidos que junto a el se encontraban dentro, estaban esparcidos por la pista. Fue enfermizo quedarme viéndola abstraído hasta que llegara la ambulancia. Pero ¿Cómo mover los ojos si no quieren moverse?

Visito a un psicólogo. Lo hago los jueves por la noche. Analizamos mi actual condición de suicida.

-Hemos avanzado mucho en tu caso, Lorenzo.
-Gracias Doctor.
-Date las gracias a ti mismo. Cuéntame. ¿Continúan aquellas pesadillas?
-No... No lo creo. Últimamente no he tenido sueños. ¿Eso es malo?
-Todo lo contrario. Me parece que tú subconsciente busca tranquilidad.
-Pero aún al caminar por aquélla pista siento ganas de acabar con mi vida.
-No creo que seas un suicida Lorenzo. Sólo estás confundido.

Confundido toda la vida…talvez solo es eso. Las pesadillas o la pesadilla repetitiva, es una bicicleta. Muy tonto… una bicicleta…

Los días que más me agradan son los que no tengo necesidad de salir de mi casa; los fines de semana. Y los aprovecho para leer.

Vivo en un edificio viejo. Y pese a lo inseguro que puede parecer una estructura de los años 50’s pienso que aquí dentro es más seguro que estar afuera con tanta delincuencia y maldad. Los días que no son fines de semana voy a la universidad. Estudio para ser publicista.

Hoy es jueves, salgo del consultorio del psicólogo para mi casa. Desde el incidente del camión tengo la sensación de que las semanas terminan este día. Creo porque aquello sucedió un jueves o fue un martes. No estoy seguro y tampoco quiero estarlo porque me gusta creer que sucedió un jueves. Algo curioso es que sólo estos días cuando cruzo esa pista al volver de la universidad, siento como si pudiera quedarme parado en medio de ella. Naturalmente no lo hago. El miedo a ser atropellado por los carros que vienen me obligara a mover las piernas. Miedo a una muerte agónica y lenta. Aún así no he intentado otro medio para suicidarme.

El fin de semana pasado leí un libro de autoayuda con un mensaje sobre valentía… Si alguien supiera lo terriblemente sólo que me he estado sintiendo... Amelia. Quisiera que ella lo sepa. ¿Pero quien es ella? Es una chica con la que comparto clases los viernes. Nunca hemos conversado. Quizás nunca lo hagamos. Pero es muy bonita.

Los días siguientes intento lo que siempre intento en la pista. No es una novedad e incluso la gente que transita junto a mí esa vía, conoce de mi plan para matarme. Pero no tienen idea de lo mucho que me desagrada el tener que cruzarla. Quizás debería evitarla y tomar una vía alterna para no tener que lidia con pensamientos suicidas que curiosamente solo me vienen a la cabeza cuando estoy cerca de ella. Vamos... ¿Cómo comenzó todo? Mi padre solía golpear a mi madre y luego nos abandono. Yo tenia 5 y a los 6 me violaron. Pero nada de eso es cierto. ¿Pero que mas podría explicar mi condición? A lo mejor nací y siempre fui un suicida y sólo lo descubrí después de ver a la joven embarazada y todo lo que esta contenía derramados en el piso. Aún recuerdo ese olor nauseabundo que me hizo vomitar. ¿O fueron las imágenes la causa de las nauseas?

El jueves en la noche volví a reunirme con el psicólogo.
-Te noto bastante bien Lorenzo.
-Gracias doctor.
-Y sobre todo te noto vivo
-Gracias doctor.
-¿Ya no tienes sentido del humor?
-No le entiendo.
-Olvídalo. Ponme al tanto. ¿Aún estas confundido?
-Si se refiere a querer matarme en esa pista, sí.
-A eso mismo me refería. ¿No puedes matarte, verdad?
-No.
-¿Por qué?
-Creo que soy cobarde. ¿Sabe lo que se siente intentar detenerse a medio cruzar?
-No, dime como.
-Impotencia, desesperación, miedo, dolor...
-Eso es completamente normal. Nadie quiere morir.
-Yo a veces.
-¿Por qué?
-No lo sé
-¿Cuándo?
-Cuando estoy parado justo antes de empezar a cruzar esa pista.
-¿Y en otra ocasión?
-Cuando despertaba después de tener aquella pesadilla. ¿La recuerda?
-Entiendo. Mira Lorenzo, ya estas mejor. Me parece que ya no me necesitas. Has superado tus problemas.
-¿Eso cree? No estoy seguro.
-El próximo jueves tendremos una última sesión. Por si las dudas.

Converse con Amelia por sí las dudas. Por si no volvía a verla o por si la valentía que había acumulado de pronto se iba. La aborde cuando salíamos de clases. No pensaba que fuera tan fácil. Conversamos un largo rato mientras caminábamos sobre las clases, la universidad, el profesor, los compañeros, la música, el cielo y el amor. Prematuro o absurdo, pero creo siento algo por ella. Mas tarde ese viernes tomé otra ruta al volver. No tuve pensamientos suicidas ni nada parecido. Quizás el psicólogo estaba en lo cierto. Sentí ya no tener problemas.

Ese fin de semana pensé mucho en Amelia. Hice planes. Decidí invitarla a salir el próximo viernes. Luego el lunes vi en la televisión la cobertura de un accidente de transito que hizo el noticiero de la mañana. Fue un día malo y esa noche volvieron las pesadillas que tanto hace un par de meses, me habían atormentado. No pude dormir lo suficiente. Y seguí soñándolas los días siguientes: Estar en medio de la pista… escuchar una bicicleta venir e impactarme mandándome directo al suelo, luego pasar sobre mí. ¿Será porque de pequeño nunca aprendí a montar una bicicleta? Siempre quise aprender y siempre termine cayéndome. Esos días despertaba y venia la sensación de querer morirme. No iba a soportar estos sueños.

Llegó el jueves. La primera vez en el que el sol simplemente nunca salio. Talvez las nubes presagiaban algo. Yo volvía de estudiar y pese a que la había evitado los días pasados, ahora me encuentro frente a la pista. Frente a la única pista a la cual le he tenido miedo en toda mi vida. ¿Cómo no la he evitado? De nada sirve reprochármelo. Empiezo a marearme cuando el semáforo marca rojo para los carros y me indica cruzar. Comienzo a caminar. Pasó a paso… lentamente. ¿Qué esta pasando? Estoy sudando y no puedo caminar. Estoy justo en medio de la pista. Mis piernas están rígidas. Viene un auto. Toca el claxon y frena rápidamente. Pero me rindo… se que no voy a moverme. Siento pánico. Ya no tengo ganas de morirme. ¿Qué sucede? ¿No soy un suicida? La joven embarazada lo era.

Presentación

Seré breve y preciso. Soy Copas. Lo que verán en este blog será textos con mi opinión o imaginación. Todos los textos que publicare son inéditos y de mi propiedad. Agradezco a todo futuro lector. Si más que decir, adiós.